CRÓNICA DE UN PROCESO: LA RESTAURACIÓN Y DEDICACIÓN DE SANTA MARÍA LA BLANCA DE FUENTES DE ANDALUCÍA

El domingo 18 de enero de 2004, Santa María la Blanca acogía la última Eucaristía de su comunidad parroquial en el templo y cerraba sus puertas para un largo y forzoso exilio en el cercano Convento de San José, siendo párroco don Miguel Ángel Bernal Rodríguez. El mal estado de su extensa techumbre, con constantes filtraciones de agua de lluvia y desprendimientos del artesonado mudéjar, habían provocado que la Vicaría General del Arzobispado de Sevilla decretara la clausura de la iglesia basada en el informe emitido por el arquitecto diocesano.

Como es sabido, a raíz de estos acontecimientos se constituyó una comisión parroquial y ciudadana, que ha sido el impulso primordial para la intervención y recuperación integral del edificio, comenzando un largo periplo con futuro incierto, pues conforme se iban recibiendo informes técnicos las metas eran cada vez más inalcanzables.

Tras años de reuniones y más reuniones, múltiples iniciativas para recaudar fondos, cuotas, donativos, apariciones en medios de comunicación, promesas incumplidas por las administraciones, acciones de protesta, etapas de desánimo total ante los costes inalcanzables de la obra y el nulo compromiso de la Junta de Andalucía, el agravamiento de la crisis económica..., la Comisión seguía con su constante lucha por alcanzar su fin.

En septiembre de 2010 toma posesión como nuevo párroco don José Antonio Martínez Jiménez, que coge las riendas de la Comisión y obtiene del Arzobispado la implicación en la causa, comprometiéndose éste a aportar 400.000 euros, que sumados a los más de 200.000 ya recaudados a la fecha por la Comisión, daban un vuelco a las perspectivas, viendo ya próximo y factible el inicio de las obras.

Con esta nueva realidad, la Comisión intensifica sus acciones de trabajo para seguir recaudando fondos y buscar nuevas vías de financiación, mientas que el equipo técnico perfila el proyecto y, tras el pertinente concurso público, la empresa ursaonense SANOR S.A. es elegida como adjudicataria de las obras de la fase a ejecutar, denominada 1A.

Todo estaba a punto, y el lunes 12 de diciembre de 2011 los fontaniegos nos despertábamos con el inconfundible sonido del repique de las campanas de la Iglesia Parroquial –durante los últimos años calladas– y el tronar de cohetes, que anunciaban la feliz noticia. Las obras de restauración de Santa María la Blanca daban comienzo, lo que supuso una inyección de alegría e ilusión para todas las personas y colectivos implicados en la recuperación del que es el principal templo y monumento más importante de la localidad.

Las obras de la fase 1A se desarrollaron hasta mayo de 2013 y, a groso modo, comprendieron la rehabilitación estructural y restauración de todas las cubiertas de la iglesia y del artesonado mudéjar del templo, intervenciones de consolidación de muros de fábrica y columnas, rehabilitación integral de la torre-campanario y recuperación de la decoración original del siglo XVIII y la restauración de las campanas, con la preinstalación de sistema electrónico para toques programados y programación a martillo de 2 campanas.

Conforme se iban desarrollando las obras, la Comisión seguía trabajando para poder emprender, en el menor tiempo posible, la fase 1B, con objeto de reabrir el templo al culto. Las acciones seguían ejecutándose e iniciando nuevas medidas de ingresos y, finalmente, se consiguió la gran aportación: la concesión de un préstamo bancario de 300.000 euros, con el aval del Arzobispado, a pagar en 20 años.

De este modo, el 19 de septiembre de 2013 daban comienzo de nuevo las obras, viendo cada vez más cerca el momento de poder abrir de par en par las puertas de Santa María la Blanca. Este fase comprendió la consolidación y rehabilitación de las fachadas del templo, revestimientos interiores, firme y nueva solería en todo el templo y sacristía, pintura integral, renovación completa de instalación eléctrica e iluminación, saneamiento, megafonía..., ejecución del sistema de protección contra-incendios, sistemas antihumedades, mejora de las condiciones de habitabilidad y de accesibilidad, protección anti-pájaros, restauración y arreglo de bienes muebles (canceles, cajonera sacristía, puertas…) y limpieza y eliminación de diversas estancias anexas en ruinas.

A todo ello, hay que sumar diversas intervenciones de considerable interés y magnífico resultado que se han podido llevar a cabo por medio de la firma y ejecución de diversos convenios promovidos desde la Comisión para la Restauración, que de no ser así, no se hubieran podido ejecutar con cargo a los medios económicos de la misma.

Por un lado, los dos acuerdos firmados entre Universidad de Sevilla, Ayuntamiento de Fuentes de Andalucía y la Archidiócesis, por los que 10 alumnos en prácticas de formación académica extracurriculares, de postgrado o últimos cursos de la especialidad de Conservación y Restauración, tutorizados por dos restauradores-conservadores, han llevado a cabo la restauración, y en muchos casos recuperación, de las pinturas decorativas de las fachadas del templo y otras actuaciones menores en los interiores (septiembre 2013) y la limpieza y consolidación del retablo mayor y restauración de toda su imaginería (julio 2014), en intervalos de un mes de duración. Todas las efigies restauradas del retablo mayor (San Pedro, San Sebastián, San Pablo, San Joaquín, Santa Ana, el Crucificado de las Aguas con la Virgen María y San Juan y los dos ángeles pasionarios) fueron expuestas en el Centro de Interpretación del Barroco en la exposición titulada «In Secula Seculorum», prevista del 3 al 13 de julio, y que ante la demanda de visitantes tuvo que ser ampliada hasta el 27 de julio.

Por otro, el acordado con el Ayuntamiento de Fuentes de Andalucía, por el que el ente municipal asumió con sus propios medios y personal la restauración integral del interior de la torre-campanario y dependencias altas de la sacristía, así como la finalización del Patio del Sol.

Y por último, la cuantía recibida de la Diputación de Sevilla para la musealización de la sacristía, donde exponer toda la orfebrería del templo, y zonas altas, con paneles explicativos y componentes de las campanas, reloj, fases constructivas, etc.

El 27 de noviembre de 2014, la empresa SANOR daba por finalizada la obra, en la que se ha invertido más de 1.400.000 euros (233 millones de las desaparecidas pesetas), haciendo hincapié en que esta cifra es la abonada por las distintas actuaciones, sin comprender las intervenciones financiadas directamente por medio de diversos convenios particulares o afrontadas con cargo a donativos específicos sufragados directamente por los donantes sin canalizar por las cuentas de la Comisión, como el caso la musealización, las obras del interior de la torre y el Patio del Sol…, por lo que la inversión ha sido considerablemente mayor.

La implicación de la feligresía y fontaniegos comprometidos ha sido primordial en este magno proyecto, ya no solo en el plano económico y recaudatorio, sino también como potencial humano, que de forma totalmente altruista, han trabajado sin cesar y en masa durante los dos meses previos a la apertura del templo.

El 6 de octubre de 2014 comenzaron las tareas de limpieza general de todo el edificio, desde la propia iglesia, hasta la sacristía y todas las dependencias anexas y altas, patios, etc. Desde el primer día, numerosos grupos de personas acudieron a las convocatorias en la que generosamente eliminaron restos de obra y polvo, pintaron rejas, fregaron sin cesar…, y así un sinfín de tareas para dejar todo el edificio a punto. Se fueron limpiando cornisas, retablos y canceles de arriba a abajo, cada rincón, aplicando productos adecuados a las obras de arte en cuestión, se fueron colgando cuadros, en una nueva distribución adaptada a las características del templo, colgando lámparas, cociendo paños de altar…

La fecha de apertura ya estaba fijada en el calendario: 6 de diciembre, y mientras se sucedían mil y un retoques de última hora, la Comisión, conjuntamente con el Ayuntamiento de Fuentes de Andalucía, iba ejecutando el programa de actividades organizadas con motivo de la Dedicación del templo y Consagración de su Altar Mayor.

Durante los días 19, 20 y 21 de noviembre se desarrolló, en el salón de actos del edificio municipal «Alcalde José Ruiz Martín», un ciclo de conferencias a cargo de los técnicos implicados en el proceso de restauración. La primera de ellas, bajo el título «Intervenciones en Santa María la Blanca. Un proceso» corrió a cargo de la dirección facultativa de las obras: Enrique Larive López, arquitecto director del proyecto y Juan José Gómez Villegas, arquitecto colaborador. Le sucedió la desarrollada por parte del equipo de arqueología y antropología que había intervenido en el subsuelo del edificio, titulada «Intervención arqueológica en Santa María la Blanca. Metodología y resultados», por parte de Inés de Torres Lozano, arqueóloga. Cerró el ciclo la exposición del equipo de restauración del templo: «Proceso de restauración conservación en las fachadas y retablo mayor de Santa María la Blanca», a cargo de Antonio Gamero Osuna, restaurador/conservador de obras de arte.

Del 28 al 30 de noviembre se organizaron, previa inscripción, tres jornadas de visitas guiadas a las obras de restauración. Cinco guías voluntarios atendieron a más de 600 personas que en grupos organizados de 15 a 20 personas disfrutaron de los resultados de las obras, visitando zonas hasta la fecha escasamente conocidas como la cripta de los Marqueses de Fuentes, bajo el altar mayor, y el campanario y resto de zonas altas visitables.

El programa se completó con un ciclo musical, en este caso a posteriori de la apertura del templo, pues se desarrolló en el propio edificio. El domingo 7 de diciembre Santa María la Blanca acogió el Concierto Inaugural a cargo de la Banda de Música «Fuentes de Andalucía»; el sábado 13 el turno fue para el Cuarteto Contreras, con la colaboración especial del músico fontaniego Ángel Muñoz Retamero; y el ciclo lo completó la Orquesta Sinfónica del Conservatorio Superior de Sevilla, que ofreció un magistral concierto la noche del 18 de diciembre.

Gracias a tanta generosidad, Santa María la Blanca estaba lista para abrir de par en par sus puertas con toda su majestuosidad recuperada, preparada, tras más de una década en penumbra, para acoger toda la luz de la comunidad parroquial fontaniega y ser de nuevo referente histórico, cultural y turístico de Fuentes de Andalucía y su esplendor barroco.

A las 5 de la tarde del viernes 5 de diciembre, las 7 campanas de Santa María la Blanca comenzaron a repicar a gloria en la víspera de tan gozosa fecha para la historia de Fuentes de Andalucía, a las que se sumaron las campanas de todas las torres y espadañas fontaniegas y el tronar de cohetes, anunciando lo que se iba a vivir al día siguiente.

Y llegó el día anhelado por muchos. El otoño agonizaba en el viejo Fuentes de Andalucía y una intensa y húmeda niebla se empeñaba en enmascarar a Santa María la Blanca, pero no lo iba a conseguir. El pueblo se despertaba a un nuevo día en el que los fontaniegos estaban llamados a una convocatoria soñada, una fecha que quedará marcada en las hojas del calendario de la historia fontaniega y, particularmente, en los anales de la dilatada existencia del templo mayor fontaniego. La cita era a las 11 de la mañana del sábado 6 de diciembre del año del Señor 2014.

La frialdad de la mañana no podía con el calor humano y la impaciencia de los feligreses que, desde una hora antes del comienzo de la ceremonia, inundaban la iglesia, llegando a abarrotar sus cinco espaciosas naves y ocupando los más de cuatrocientos asientos habilitados. Y entre los presentes: la Corporación Municipal representada por siete ediles y encabezada por el alcalde, autoridades civiles y militares, la dirección facultativa y la empresa adjudicataria de la obra, representantes del Arzobispado, las comunidades religiosas de las MM. Mercedarias, Hermanas de la Cruz y Esclavas del Divino Corazón de Jesús, el Consejo Pastoral Parroquial y la Comisión para la restauración.

Tras una incesante hora de repiques de las remozadas campanas y el tronar de cohetes, daba comienzo la ceremonia de la Dedicación de Santa María la Blanca y Consagración de su Altar Mayor. Después de casi una década sola, triste, vacía, sin vida, afligida…, las piedras muertas se llenaban de la Iglesia viva de Jesucristo. Se iniciaba la procesión de entrada, mientras sonaba «¡Qué alegría cuando me dijeron: "Vamos a la casa del Señor"!» interpretado por el Coro Parroquial.

El Arzobispo de Sevilla, D. Juan José Asenjo Pelegrina, cerraba un cortejo del que formaban parte el párroco D. José Antonio Martínez Jiménez, D. Manuel de Azcárate Cruzado, párroco de Fuentes entre 1986 y 1999, los sacerdotes fontaniegos D. Ángel Urbán Fernández, D. Manuel Ávalos Fernández, D. Jaime Conde Vaquero, D. Ildefonso Milla Reyes, D. Jaime Cano Gamero y D. Mariano Escobar Crespo, el Prefecto de liturgia de la Santa Iglesia Catedral de Sevilla D. Luis Rueda Gómez, y así hasta un total de veinticuatro sacerdotes que concelebraron junto al Arzobispo, además del Sacristán de Santa María la Blanca y siete acólitos ministros del altar. Tras el saludo inicial se procedió a la bendición del agua y aspersión de los muros y de los fieles, seguido de la entrega del leccionario a los lectores y proclamación de la Palabra.

Durante la homilía, el Sr. Arzobispo no reparó en agradecimientos, reiterando en varias ocasiones en la generosidad del pueblo fontaniego, en el arduo trabajo de la Comisión y en la especial implicación del Ayuntamiento de la localidad.

Llegó el momento central de la ceremonia. La emoción era latente. Se reflejaba en las caras. Y el silencio, a pesar de la cantidad ingente de personas que colmaban el templo, era absoluto. Las agujas del reloj se aproximaban al mediodía y las campanas llamaban al Ángelus. Con la Letanía de los Santos se inició el rito de la Dedicación. El Arzobispo recitó la solemne oración de Dedicación y a su conclusión, el pastor diocesano ungió la mesa de altar al tiempo que el párroco ungía los muros, marcando las cruces de mármol colocadas al efecto en los cuatro magnos pilares de las naves centrales.

Le siguió la incensación del altar y de la iglesia. Una bella columna de incienso se alzó hasta lo más alto, mientras dos turiferarios incensaron a la Iglesia viva, con la anécdota de que la gran cantidad de humo hizo saltar la alarma antifuego, cuyo llamativo sonido se entrelazaba con el canto del salmo 137, «Te damos gracias, Señor, de todo corazón. Te damos gracias, Señor, cantamos para ti».

Llegado este momento, la claridad se apoderó del templo. Se iluminaron muros y altares, capillas, artesonado mudéjar, bóvedas… y así hasta todos y cada uno de los rincones de la iglesia, llevando a Santa María la Blanca hasta el punto más álgido de su esplendor y magnificencia.

La solemnísima Eucaristía continuaba y la actualización del Misterio de Cristo volvía a consumarse sobre la encarnada mesa de altar, y tras la comunión, el Santísimo Sacramento era trasladado hasta la nueva Capilla Sacramental y depositado en el Sagrario, con sumo recogimiento y solemnidad, a las plantas de Nuestra Señora del Santo Rosario, patrona de la villa.

De nuevo en el altar mayor, desde la tribuna del lado del Evangelio, el párroco tomaba la palabra. A él le correspondía, en su calidad de máximo responsable de la comunidad, y al mismo tiempo, de las obras, de dar las gracias a Dios y a todos y cada uno de los que, con su esfuerzo, entrega y dedicación, habían hecho posible que la cuidada restauración y reapertura al culto fuera, en aquel momento, una realidad, un hecho completado.

La ceremonia concluyó con las firmas de las actas de la Dedicación. El Sr. Arzobispo, el Párroco, el Alcalde Miguel Fernández León, el arquitecto de las obras y Luis Jiménez Rabadán, en representación de la Comisión, plasmaban su rúbrica en el documento que daba fe de lo acontecido.

El gozo era palpable y notorio. Atrás quedaban el esfuerzo, la desilusión, el desánimo, el sudor del trabajo, la alegría de las buenas noticias y la frustración de las malas, los comienzos, los hallazgos, decenas de reuniones, miles de monedas, los avances, las sorpresas, los desconciertos y sobresaltos, los logros… La comunidad podía entornar con honra y satisfacción el salmo 125: «El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres… Los que sembraban con lágrimas, cosechan entre cantares. Al ir, iba llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando, trayendo sus gavillas».

En este día, más que nunca, Santa María la Blanca era la «Catedral blanca de la campiña», como la nombró el cardenal Bueno Monreal, morada de Dios, la mesa del altar y la fuente bautismal, el sagrario y el cofre de las reliquias de los santos, las imágenes y, sobre todo, la palabra que se proclama y la acción sacramental que se celebra. Santa María la Blanca, la más longeva de todas, la casa de la comunidad eclesial fontaniega, el referente histórico, cultural y turístico de Fuentes de Andalucía y su esplendor barroco, la mil veces fotografiada, testigo del día a día y la vida de este noble pueblo que, como resaltó el Sr. Arzobispo, «ama sus raíces y se implica en la conservación». La de los labios rojos de frío mármol, la del blanco impoluto, la esbelta y señorial… que vuelve a ser lo que fue, llegando hasta nosotros de generación en generación, superando toda adversidad, con el sudor de la entrega y la fe de tantos que le han dado de nuevo la vida.

A los pies de la iglesia, bajo la tribuna del órgano, una lápida conmemorativa recoge tal notable hazaña para la historia del pueblo de Fuentes de Andalucía:

«El Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Juan José Asenjo Pelegrina, Arzobispo de Sevilla, dedicó solemnemente esta Iglesia Parroquial de Santa María la Blanca y consagró su Altar Mayor tras la restauración llevada a cabo con motivo del grave deterioro de la techumbre que hizo necesario su cierre al culto el 18 de Enero de 2004. Las obras de rehabilitación del Templo comenzaron en el mes de Diciembre de 2011 y la recuperación integral del edificio ha sido posible gracias a la inmensa generosidad del pueblo de Fuentes de Andalucía, empresas y entidades y la especial colaboración e implicación del Arzobispado de Sevilla, el Excmo. Ayuntamiento de Fuentes de Andalucía y la Comisión para la Restauración del templo. Las obras y reapertura de la Iglesia se han desarrollado siendo Párroco de ésta el Rvdo. Sr. D. José Antonio Martínez Jiménez. Fuentes de Andalucía, 6 de Diciembre del Año de Gracia del Señor MMXIV. Laus Deo».

 

 

Francis J. González Fernández

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Parroquia de Santa María La Blanca - Fuentes de Andalucía (Sevilla)